viernes, 30 de abril de 2010

Plantas y humanos


Somos como plantas, de acuerdo a dónde nacemos tenemos tales o cuales características que nos van marcando el carácter como son la educación, el idioma, etc.
Una misma especie de planta tiene variedades distintas de acuerdo al clima, el tipo de sustrato, cantidad de luz, etc. Hasta la forma de reproducción varía.
Somos como plantas, nuestra polinización es obvia, pero el sustrato y el riego son el lugar donde crecimos y la educación que nos da el entorno. Las posibilidades son la cantidad de luz y el clima imperante.
Todo eso nos forma como personas, no como especie, cambia el color de la piel, la calidad de los dientes, etc.
Es tan claro que lo que vivimos va determinando nuestra estatura, nuestra salud, nuestra sapiencia, etc. Así mismo también lo va determinando el lugar donde crecemos y con quién.
En un bosque, la competencia es feroz y se trata de alcanzar la mayor altura posible para poder obtener mayor cantidad de luz sobre la mayor cantidad de hojas y así desarrollar la mayor cantidad de fotosíntesis.
Así mismo nuestra idiosincracia. Se trata de una batalla, nos inculcan la cooperación, mas es difícil encontrarla en este mundo tan exitista.
Esa es la razón de lo difícil de la convivencia entre los seres humanos. Tenemos distintas costumbres, pasados diferentes, gustos variados.
Es un problema la coyuntura actual donde nos vemos globalizados y enfrentados los unos ante los otros. No tan sólo en los medios sino en la realidad a través del fenómeno de la migración.
Por eso si tenemos diferentes orígenes, pero si somos complementarios podemos dar orígen a nuevas formas de vida como el hibridismo en las plantas, pero tiene que haber también una congruencia. Las distintas variedades de rosas tienen en común que son rosas. Pero así mismo se pueden dar subespecies.
El hombre hace injertos y manipula especies con fines comerciales, las rosas más bellas, son más comerciales.
Los seres humanos no podemos lamentablemente manipularnos con fines positivos, es decir producir políticos distintivamente inteligentes, empresarios capaces y valientes, economistas sensatos y empáticos.
Lo que podemos hacer es intentar que nuestro humano hibridismo se funde sobre la cordura.
Esa difícil cordura.
Al final somos como flores esperando a la mariposa azul que nos traiga aquél polen deseado, pero no escogido.

2 comentarios:

Pamela dijo...

Vicho yo creo que a riesgo de ser cínica el hombre no tiene capacidad de mejorar genéticamente nuestra raza, sería peligroso de un punto de vista económico. Hombres buenos, en posiciones de poder que se dedicaran a ayudar en vez de explotar a las masas sería muy contraproducente en nuestra sociedad ya que las riquezas se repartirían en vez de terminar en los mismos 5 bolsillos de los pelotudos que son dueños del planeta... que les corten las cabezas!

Aquellen dijo...

La raza humana como raza, es bastante discutible ya. Me referiré a ello más adelante al igual que parte de la idea se desprende de este blog.
Gracias por tu comentario y me parece genial el Carrolesco final.