domingo, 11 de abril de 2010

El pecado I


Me ha impactado nuevamente, pese a no verla del principio.
Es una de mis películas favoritas.
Durante mucho tiempo, ya durante mis años de universidad fué a mi parecer, el mejor guión escrito.
La actuación es increíble. Los diálogos muy justos.
Me impactó el verla otra vez, de grande y sobradamente adulto. Hace 25 años me quitó el sueño durante algo más de una semana. No podía quedarme dormido debido al terror que me diera.
No lo comprendía, pero ahora sí, al ser tan sensible en aquél entonces, me impresionó el cambio de Reagan. La posibilidad de que algo así pudiera ocurrir, tan realmente presentado. Tan terriblemente representado.
No obstante eso, igualmente impresionante era acudir a la autoridad, a la iglesia, a la fuente de la cura de todo eso. Era impactante que no lo negara, sino que lo afirmara y más encima no diera respuesta inteligible ni presentara datos de seguimientos o mejorías, casos ocurridos o casos posibles.
En fin, que se supiera que todo esto se podía dar y no había solución ni nada, ninguna luz sobre el asunto. Todo en la nebulosa y críptica existencia religiosa de los años 80.
Lo más impactante ahora era entender lo demoníaco que resultaba contestarle a la "autoridad" eclesiástica, al hombre enviado por Dios.
Yo no podía entender en aquella época que el demonio se atreviera a decirle a un cura literalmente:- ¡Que te follen! Seguido de un gutural uuuagggghhh.
La descarada manera con que satán retaba a la autoridad eclesiástica representada por un sacerdote, algo que jamás se le ocurriría a una persona que fué educada como cristiano católico, cual era yo en esa época. Eso era algo difícilmente creíble.
Que impresionante también ahora ese mismo recuerdo, el ver y rememorar que aquello me produjo un impacto enorme en su día.
Muchos años después de haber visto la película por primera vez, como también algunos años atrás de este mismo instante de estar escribiendo estas líneas, tendría una conversación con un hombre semi iluminado por la locura. Alguien torturado por un demonio que no existió en la ficción del cine sino en la realidad de mi país. Un demonio compuesto por una "legión" porque eran muchos. Este hombre me dijo que el demonio ahora estaba instalado en los altares, en la enfermedad, de que a los "curas" les gustaran los niños. Ése es un pecado no estipulado por la iglesia, sin embargo sí lo está por el código penal. Este código no ha impedido el "hambre" que genera ese pecado y en repetidas ocasiones se trasladó a "pecadores" con sotana, de dioćesis en diócesis o los enviaran a algún retiro a otro país para "meditar" sobre su comportamiento.Todos esos sucesos ocurrieron a sabiendas de autoridades eclesiásticas, pero no fué sino cuando hubo presión mediática y la exasperación de la opinión pública que en mi país se produjo la primera acusación formal y la posterior condena. A nivel global, tuvo que verse implicado Estados Unidos de América para que se conocieran las causas en todo el mundo y ya la máxima autoridad se presentara a declarar en un juicio público a manera de parte implicada e imputada, como corresponde.
En medio de todo el jaleo se prepara la visita de Benedicto XVI, antes Joseph Ratzinger, quien conocía de estos asuntos por su cargo. Él mismo colaboró para echar tierra sobre los acontecimientos. En fin igual que en política, más vale preservar el poder de la iglesia, a cualquier coste, antes que los fieles vivan su fé de manera libre y personal, no impuesta ni coaccionada, de manera igual fuera o dentro de los templos. Para tapar el pecado que reside en el fuero íntimo.

No hay comentarios: