viernes, 20 de mayo de 2011

Un parell de dits que se m'han acudit.

Penso que es un deute que tenia amb la llengua i el país que m'ha acollit.Després de més de 5 anys en aquestes terres ibèriques on tants i tants exploradors, conqueridors, van vendre molt barata la pell, aquest poble continua lluitant. Tot i la repressió del poder central. Encara el menyspreu d'altre gent comú d'altres parts de la península. Malgrat la passivitat d'altres immigrants que no aprenen la seva llengua.
Jo, en canvi i per acabar vull dir un parell de coses:
A més complicades les meves circumstancies, més estimo la vida.

Quan t'hagis cansat de córrer, és temps de morir.

jueves, 19 de mayo de 2011

Una expresión catalana.


Esta vez iré algo rápido o como en Cataluña se dice, "aniré per feina".
La expresión que hoy en día me lleva a compartir mi sentir y esbozar mi pensamiento es lo siguiente:
Todo aquello que un sistema, poco inteligente (hablando de manera eufemística) puede ser. Máxime cuando este sistema está hecho por personas que funcionan como autómatas guiadas por leyes no más inteligentes. No se puede decir que hacen lo que pueden, porque para hacer las cosas bien hay que querer hacerlas bien y además re hacer todo lo que está mal hecho de antes, es decir, el sistema mismo.
Dicho esto quiero presentar la expresión para clasificar, identificar y desambiguar al sistema cuya guía para funcionarios, que tienen el poder jurídico de hacer al país más grande con pequeñas decisiones o joderle la vida a personas que quieren vivir, trabajar y desarrollarse en un lugar, es un instrumento de represión.
La expresión es: "El nom del porc".
Esta expresión resume en parte, pero sólo en parte mis deseos y parabienes para el sistema, el país que alberga tal estúpido sistema y los símbolos que lo representan en toda... Su magnitud.
Ese sistema que maltrata, ningunea, desatiende no sólo a gente como yo, sino a su propio pueblo. Se rie de ellos en su propia cara y cuando les sonríe de buena manera lo hace a costa de la ignorancia y el dinero fácil.
El país de la picaresca, donde el pícaro es el héroe y el honesto es el malhechor, el objetivo a vencer. Donde vale la falta de gusto, lo burdo, basto, grosero, la interrupción y en el cual la chulería es lo que vale en vez de la educación, la erudición y la inteligencia.
Un país que tiene la osadía de ignorar convenios vigentes frente a otro que por cuyos pusilánimes representantes no son capaces de defender los derechos de sus nacionales.
Eso es lo que hace un estamento con todos sus poderes para oprimir a un pueblo y mantenerlo en la ignorancia. Un sistema cuya institución democrática es dictatorial, donde se desconoce los derechos de una nación y de otra, se desoye la voluntad de autodeterminación de otro pueblo e influencia en un continente para que se desoiga tal deseo de libertad. Un tribunal constitucional corrupto, amparado por una constitución no mejor hecha, que acoge tanto vicio como viciosos en los poderes e instituciones.
En fin, si los funcionarios pensasen serían filósofos en vez de funcionarios.
Ellos se guían por unas leyes que como dicho antes, amparan a mafiosos de todos tipos. Los propios jefes de Estado lo son y además los presidentes de sus estamentos públicos se comportan como tal, mafia en toda regla. Es tal que en su parlamento aún se sientan representantes de lo opuesto a la democracia y al lado de ellos sus defensores que ostentan representación legal.
Hoy me preguntaba, como si en sueños me encontrase.
¿Qué hago aquí? ¿Será que me merezco todo esto y es el país que explico, el lugar que me corresponde por estúpido que soy?
El nom del porc, que seguro mucha gente de mi querida tierra de acogida piensa cuando se trata de enumerar las bondades del país al que me refiero.
Mi corazón con Catalunya, con los catalanes, sus tradiciones, su lengua (perseguida, menoscabada, desentendida y menospreciada por todo aquél al que le caiga el sayo de la expresión antes divulgada y en fin, tantas otras cualidades que podría mencionar). Pero no deseo extenderme más de la cuenta.
Sólo quería dejar una pequeña muestra de lo que se le puede ocurrir a una persona cuando un sistema, en manos de gente... por decir, mejorable o discreta ejerce en él o ella la potestad de la dimensión del nom del porc, deseaba sutilmente ejemplificar lo que la víctima de esa potestad puede llegar a pensar o sentir cuando le niegan lo que por naturaleza le corresponde como a todo hombre de bien.
Ates de irme, os dejo un regalillo... Esta vez, la perla que os dejo proviene de alguna"dimensión" parecida, igual, semblante, semejante o inspirada en la dimensión "del nom del porc", la dejo a manera de imagen.
Hasta pronto.

viernes, 13 de mayo de 2011

Sobre arranques, raíces, esquejes.


...Hola otra vez querido blog, Esta noche te cuento que he estado con dolores de cabeza, de esos que anuncian tormenta o que son culpa del calor. Anoche no bebí alcohol, por lo tanto no entiendo su orígen...
Como sea, me ha llevado a una sensación más interna, de cabreo habitual y de reflección obligada.
Coincide con un tema de jardinería, las raíces.
Lo que me encontré como declaración de Diógenes de Sinope, sobre el aspecto cosmopolita de los hombres.
En un tiempo donde las polis "ciudades estado" era tan marcado, este filósofo al ir en contra de lo establecido, ya que el cinismo repudiaba lo convencional, considera que el cualquier parte del mundo es donde pertenece el hombre. Así mismo reconoce la misma cualidad en los demás.
Recuerdo que lo el primer lugar donde me declaré ciudadano del mundo fué en la polis chilena. La que yo he llamado "bestiaciudad". Fué en esta urbe que crecí, que me sentí a disgusto y que estaba seguro no quería estar. De pequeño miraba el mar, perdón, el océano. El imponente Océano Pacífico. Mi padre marino, ha sido la prueba de que más allá del horizonte había otros puertos, otros países y otras personas que hablaban otras lenguas. A veces se afincaban en mi país, otras venían de paseo. Yo siempre quise ser parte de todo, estar allá donde sucedían también cosas.
Lo he logrado en parte, donde he fracasado es en sentirme concretamente en calma en un lugar. Es un estado pienso, luego una sensación me dice que me equivoco, que algún día pise suelo y diga: Aquí plantaré mis rosas y criaré gatos.
Ese día aún no llega. De momento estoy aquí, pero me falta mucho por pisar, por oler, por oír.
No me extraña lo paradójico de mi situación, sin definirme de aquí o de allá, estoy realizando trámites para que un sistema, lo que ordena la "polis", lo opuesto a la autosuficiencia, me defina como persona. Estos trámites se llaman "arraigo", ¿Cómo puedo arraigar? ¿Si apenas soy un esqueje?
¿Cómo pretenden que me definan, si ellos no definen a los ciudadanos de esta misma tierra, que otros llaman suya?
No me siento ni de aquí ni de allá. Quizás mi descendencia en caso que algún día la tenga.
De momento, en mi corazón tengo unos colores, azul de nobleza, grana de sangre venosa. En mi lengua el dulzor del idioma catalán, que tanta melodía le da a mis dias.
En mi cabeza el eco del deseo, que me lleva a soñar libertades, totales innegables, pero tan esclavizadamente ganadas.
La inteligencia no ofende a la inteligencia, escuché alguna vez. Pues o soy muy estúpido o el sistema me ha ofendido durante cinco largos años. Me parece que es más lo primero.
El orgullo no es señal de inteligencia y es un traje del lujo más caro, porque se ha de llevar con dignidad.
Ya mis pasos los puedo contar, pronta está la puerta que me abrirá otros senderos, otras contradicciones, para seguir realidades quiméricas y sueños lúcidos.
Le echo la culpa a mi sangre revuelta, de mi piel de pelirrojo y mis facciones indias.
Mestizo en toda regla, extraño allá donde sea que vaya. El mundo es mi lugar, al menos eso creo. Igualmente hay momentos en que hasta ésto dudo.
¿Y cómo es que llegó a dar brote una semilla de rosa en el asteroide B 612?

jueves, 20 de enero de 2011

Consecuencia (huinca e historia)


Hoy voy a hablar de algo muy necesario abordar.
En el país donde nací habitualmente se habla con despecho de "la raza" y el comentario devanea con ilusorias ideas de haber sido colonizado por otro país más al norte, por ejemplo inglaterra o alemania.
En parte lo ha sido, gracias a la colonización inglesa la República de Chile heredó la guerra del pacífico y problemas graves de injusticia social en las oficinas salitreras. Anteriormente ya hubo complicaciones con las guaneras, más tarde también se presentaría este problema con intereses británicos en el carbón. Recientemente en el pasado siglo, la presencia inglesa se grangeó secreto favor de la junta golpista que facilitó información clasificada sobre los movimientos y geografía argentinos durante la guerra de las Malvinas.
No obstante lo anterior la colonización alemana no fué tan nefasta en un principio, los alemanes que llegaron en el siglo XIX (Entre ellos parte de mis antepasados) Crearon una pujante industria agrícola, fabricaron cerveza, se interesaron por el mapudungún y crearon pueblos con encanto a la vora de lagos y volcanes. Más tarde algunos de sus descendientes se hicieron eco de los delirios nazis de la manada golpista que se alió con el fugitivo alemán Paul Schäfer. Roberto Thieme fingió su desaparición en avioneta cuando en realidad aterrizó sano y salvo a planear los próximos movimientos del grupo ultraderechista Patria y Libertad.
De la colonización que tuvimos, la del sur de España, en la mayoría andaluces, extremeños, murcianos, se dice que no fué buena mezcla la resultante con los autóctonos.
Puedo discrepar, porque no es lo que se tiene en las manos lo malo sino lo que se hace con ello.
Lo que no puedo discrepar es que se heredó un carácter político centralista y además se continuó con una política de ocupación y expropiación de los naturales de esas tierras a la llegada de colonos, a los mapuches los españoles no los vencieron.
El alcohol y las enfermedades que traían, junto con el idioma, su fé y otros sucesos fueron menoscabando a esa cultura. El huinca (hombre blanco en su forma despectiva) llevó a cabo políticas no más humanas. Las etnias de más al sur quedaron en su totalidad extinguidas.
De los onas, selknam, yaganes, alacalufes, no queda nadie. Se ha perdido su lengua y sólo se mantiene un exiguo registro fotográfico y otro poco en las crónicas decimonónicas que se pueden leer.
El mapuche aún resiste.
Se le expropió, se le ninguneó, se le timó.
El alcohol, sus nuevas formas de prepararlo, más rápido y sin ceremoniales, sin sentido, de vicio, de entrega inmediata comenzaron a mermar el espíritu del rehue. La lengua, la castellanización, las cristianización, la chilenización oprimieron cada vez más al mapuche sobre sectores más y más reducidos. Se importó el "progreso" con ello la migración campo ciudad y la supuesta búsqueda de mejores oportunidades.
La pérdida de mano de obra, de conocimiento agrícola es irreparable. La pérdida de la identidad cultural imperdonable.
Yo defiendo como sabéis la causa independentista. No puedo hacer menos que apoyar la causa mapuche.
No sólo en la devolución de tierras, sino en esfuerzo de recuperación y respeto de la lengua, tradición y cultura mapuches. El reconocimiento histórico y la creación de una nación independiente, que se base en sus ancestrales usanzas sociales y políticas.
Esto es una deuda, una responsabilidad de Estado, es un deber de todos los ciudadanos, la recuperación de parte del mal hecho. La reconciliación con lo nuestro, con parte de la sangre diluída y derramada, para la reconciliación de mis anchos pómulos, cabellos crespos y delgados, piel pálida y pecosa, de mis idiomas, de mi propia historia.

Concepto de inteligencia


Es un complicado tema este.
Pues durante mucho tiempo y estimulado por las palabras de quienes me han querido, me decían que soy muy inteligente.
De niño sin duda lo era, ahora sólo me he vuelto algo experimentado a medida que me hago viejo, eso es lo que quiero rescatar del sentido de inteligencia.
Puesto que la inteligencia no ofende a la inteligencia, me asombra la facilidad con la que me puedo ver ofendido.
Para muestra un botón:
Íba camino de Barcelona y estando ya en el metro noto un jovenzuelo veinteañero con problemas de estrabismo, al principio me pareció que era rumano por la ropa que llevaba puesta, no me fijé más en él. Luego comenzó una conversación telefónica en castellano.
Al bajarme estaba en mi regular preocupación por salir del vagón y llegar donde tenía que ir.
Lo escuché sin atención dado el alto volúmen de su conversación, de ese tipo que molesta al vecino del tren o bus que no quiere enterarse de los asuntos de su prójimo.
Entonces mencionó la palabra "sudacas" en tono de pregunta retórica, al paso que agregaba, aquí se está bajando uno en el Hospital Clinic.
Al tiempo que bajaba del aparato, me volví y lo miré, como que la cosa no íba para mí, pero si íba dirigido hacia mí. Me sorprendieron dos cosas inmediatamente.
La primera es para que os riáis una vez más con las locuras que me suceden, se trata de una pregunta que me hice en mi fuero interno siempre pensando miles de cosas y de imaginación exacerbada:
- ¿Cómo se puede notar tanto que soy sudaca? ( Sí créanme que tenéis todo el permiso mío para reír).
La segunda no es tan divertida y es que me sorprendí con poco tiempo para haber reaccionado, al no estar dispuesto a volver al vagón y armar un número y la que va directamente ligada a las ganas de armar el espectáculo, cómo lo haría, que haría y el manejo de la progresiva rabia que me daba. También me alteraba el hecho de sentirme ofuscado y volvían muchas veces tantas situaciones en las que me han llamado de todo, en las cuales mi actuar me gusta que sea tranquilo, de aplomo, puesto que ¿Qué le hace el orín de verbernera cabra montañesa a las laderas de la magestuosa montaña?
Pues nada, pero como no soy montaña tuve que bancarme la sensación que no necesariamente todos los días son el paraíso. Aunque me encuentre en Catalunya, andando en el metro de Barcelona.
En fin, para no extenderme demasiado vuelvo a la otra reflección:
Pienso que la inteligencia no es exactamente saber un montón de información ni tampoco recordarla, pero tampoco pienso que sea el moverse astutamente por la vida lo que hace a una persona más inteligente.
Es complejo el tema, puesto que topo con los límites propios de mi poca o mucha inteligencia.
Es delicada la mención de esta palabra por el hecho que no siento que sea inteligente arrogarse el adjetivo propio de la persona poseedora de la cualidad tratada aquí.
Pero es mucho menos inteligente discutir sin argumentos a cualquier cuestión que nos presente la vida, artículo escrito, máxime si se trata de una declaración u opinión ( Aunque todas las opiniones son altamente discutibles al ser sólo eso, opiniones).
Lo digo por lo que deja entrelíneas y el alcance de una persona inteligente, cuando las lecturas de lo que dice se regocijan en la sencillez y la ironía. Cuando se vuelven puertas y ventanas abiertas a esferas de pensamiento y líneas de dialéctica.
Una pista que la experiencia del haber cometido tanta estupidez, dicho tanta tontería y decidido tanta bobería me ha terminado por mostrar claramente.
Se puede discernir lo estúpido de lo inteligente porque son opuestos, lo uno ofende a lo otro. No obstante, ese es mi conflicto. ¿Acaso no es más inteligente quien no se ofende?
Como os dije antes para mí es un asunto complejo. No es que lo piense todos los días, todo el día.
Sino que me alegro de reconocerme lo suficientemente tonto como para querer ser inteligente, lo suficientemente ignorante como para buscar la sabiduría.
Sin embargo, sigo siendo igual de barbárico, sólo que me canso pronto.
Continúo siendo igual de caótico, sólo que la vida me exige orden.
Sigo siendo un pendex soñador, pero continúo el camino al logro de mis sueños.
Bueno, otro día volveré a escribir sobre este tema.
Hasta entonces.