sábado, 17 de abril de 2010

El pecado II


Qué clase de demonio también yace dentro de los muros de la Santa Sede... Recuerdo también de niño, las interrupciones de las series de dibujos animados para dar noticias con la cobertura de alguna exclusiva.
Aún no iniciaría yo mi etapa de devoto católico. Era un niño de siete años. Seguí la historia con incredulidad de niño. Parecía una de esas bromas de adultos para según mi mentalidad "fastidiar" la vida (el momento de jugar) de los niños. Pero no había broma en el asunto, había fallecido un Papa, había que sentirse triste. Se había escogido un Papa, bien, todo volvería a la normalidad y podría ver mis programas favoritos.
Un mes después se repetía la historia y los canales de TV hacían cadena para cubrir la noticia. No me lo podía creer y le pregunté a mi madre porqué. Yo me esperaba a esas alturas que se transformara en una fatal costumbre que se escogiera un Papa cada mes. O que se volviera una costumbre anual, cosa que tampoco estaba dispuesto a bancarme. Además que si se morían tan seguido algo andaba mal. Pero qué se le íba a hacer, yo un niño con poco que poder hacer más que protestar a mis padres para que me arreglaran el mundo que me rodeaba.
Pero el pecado que se perpetraba en ese suceso fué aún peor. El anticristo cobraba una víctima en la casa misma de San Pedro. El asesinato del máximo pontífice por razones nebulosas como el dinero y el poder.
El pecado que se perpetraba en ese suceso fué aún peor. El anticristo cobraba una víctima en la casa misma de San Pedro. El asesinato del máximo pontífice por razones nebulosas como el dinero y el poder. Es decir, el mundo cristiano contemplaba con estupefacción la muerte en extrañas y contradictorias circunstancias del representante de Cristo en la Tierra. Haciendo exactamente lo contrario a los mandamientos del inventor del papado.
Eso en la casa misma de Dios en el altar de los altares.

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