Nuevamente Kri, se encontró con Atal, el extraño y raro.
Hola, soy yo...
un, dos, tres, probando...
Aquí en la Tierra, probando...
¿Dónde estáis, no os oigo, será que algo falla en mí?
¿Qué habrá pasado a mi transmisión?
Con dos elementos creado, con carbón como barro, hidrógeno como misericordia y oxígeno por la cara.
De dos principios y mundos diversos, una parte tan mundano y por otra tan disperso.
No somos humanos, no.
No nos confundáis terrícolas.
Tampoco extraterrestre, sólo un hortera malcompuesto y peor adaptado.
No soy humano como veréis.
Tan sólo de carne y hueso un artefacto.
Con padre y madre he venido, con ambos en mi cuerpo transmutado.
Soy sólo una persona externa en un blindaje armado.
Todo lo que veo lo transcribo, todo mi olvido es mi castigo.
Sólo puedo ver y transmitir,
mutación es mi destino y vagar es mi existir.
Tan sólo eso soy ya nada puedo hacer.
Antena es lo que soy y transmitir es mi deber.
viernes, 17 de octubre de 2008
domingo, 12 de octubre de 2008
Huída
Em he marchat, un altre vegade
pot ser perque estava arruïnat.
Et trobo a falta Catalunya amada
Bacelona estimada, tinc el cor trencat.
Per xò et dic adéu en part perque m'he anat,
soc vingut a Madrid, on no volía ser
Per no marchar del costat teu.
Bueno he venido a pintar y en parte lo he logrado, aparte de todo el trabajo, mis plantas están felices, mi alma esperanzada.
Ah! Mi tierra extrañada.
Ay! mi Océano Pacífico.
Oh! Mi amor que quedó en Barcelona, Catalunya, que Dios te guarde porque todo ello no me lo has dado. A salvo entonces mi espíritu y mi corazón otra vez enmendado.
He reencontrado a mi amigo, reencontraré a mi pintura anhelada, con pinceles de espanto presuroso iré a tu encuentro, frente a la perenne muerte, con subsistencia al resguardo de la paz meditativa.
Arrojado en la acción de besar el vacío de tolerancia sin clemencia para con mi pasado.
Construyo mi presente sin engaño, con ahínco me concedo todo lo que hago.
Me han bienvenido aquí, donde estaré algún tiempo. Quién sabe? Mas triste historia esta, que de una parte tengo en la otra mano nada.
Así desnudo frente al espejo, sin caretas ni pretensiones, no puedo ya mentirme ni darme decepciones.
Así que resto, los tiempos que vendrán, cada segundo de armonía, me substrae del abismo que supone la ilusoria monotonía.
Que viva una vez más la vida.
Amo, te amo.
miércoles, 1 de octubre de 2008
Amor...
He recibido hoy carta de mi amado hermano.
Su tono menos amantemente imperativo que en otras ocasiones.
Hoy se me ocurre algo, otra vez sobre el amor.
Cuando era joven me parece que era como un perrillo, un perro no pequeño, pero siempre me ha dado la sensación que por dentro era y aún a veces soy un cachorro que muere por conocer y reconocer el amor.
No sólo de pareja, sino genérico, como una oda a querer vencer el miedo y la timidez de decir a toda voz que amo estar vivo y amo la vida y sí, porqué no que amo a los seres que me rodean.
Hay que distinguir el amor del deseo. Como descubrir esa fuerza, mayor que la de un halterofilista de dormir tres horas al día, para ir a trabajar, hacer la cena, limpieza y ocuparse de ese ser que uno ama. Sin bíceps, sin pectorales, sin sentadillas ni estocadas. Con latidos.
Palabra tantas veces referida, pero a traición de las tragedias aprendí a decir "te amo", en tantos idiomas como he aprendido.
Así le herobado un capítulo a mi novela, mi propia historia, en la que he debido hacerme responsable de lo dicho, mas con infinita alegría. Cayendo en la rosa cursilería de reeditar canciones, que se empañen los ojos, poner caras bobas y en fin, gozar ese instante.
Sí es algo kitschig, pero hasta el kitsch ha sido últimamente aceptado como parte del arte contemporáneo.
Como pintor que se debe a transmutarse en artista, no puedo otra cosa sino vivir eso que me toca, el amor, con todo lo que duele también.
Por eso, si tú, que sabes que eres esa persona especial para mí, pues no te equivocas porque realmente desde dentro te digo:
Jag elsker dig.
Además, ya te lo he dicho anteriormente.
Su tono menos amantemente imperativo que en otras ocasiones.
Hoy se me ocurre algo, otra vez sobre el amor.
Cuando era joven me parece que era como un perrillo, un perro no pequeño, pero siempre me ha dado la sensación que por dentro era y aún a veces soy un cachorro que muere por conocer y reconocer el amor.
No sólo de pareja, sino genérico, como una oda a querer vencer el miedo y la timidez de decir a toda voz que amo estar vivo y amo la vida y sí, porqué no que amo a los seres que me rodean.
Hay que distinguir el amor del deseo. Como descubrir esa fuerza, mayor que la de un halterofilista de dormir tres horas al día, para ir a trabajar, hacer la cena, limpieza y ocuparse de ese ser que uno ama. Sin bíceps, sin pectorales, sin sentadillas ni estocadas. Con latidos.
Palabra tantas veces referida, pero a traición de las tragedias aprendí a decir "te amo", en tantos idiomas como he aprendido.
Así le herobado un capítulo a mi novela, mi propia historia, en la que he debido hacerme responsable de lo dicho, mas con infinita alegría. Cayendo en la rosa cursilería de reeditar canciones, que se empañen los ojos, poner caras bobas y en fin, gozar ese instante.
Sí es algo kitschig, pero hasta el kitsch ha sido últimamente aceptado como parte del arte contemporáneo.
Como pintor que se debe a transmutarse en artista, no puedo otra cosa sino vivir eso que me toca, el amor, con todo lo que duele también.
Por eso, si tú, que sabes que eres esa persona especial para mí, pues no te equivocas porque realmente desde dentro te digo:
Jag elsker dig.
Además, ya te lo he dicho anteriormente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
