miércoles, 1 de octubre de 2008

Amor...


He recibido hoy carta de mi amado hermano.
Su tono menos amantemente imperativo que en otras ocasiones.
Hoy se me ocurre algo, otra vez sobre el amor.

Cuando era joven me parece que era como un perrillo, un perro no pequeño, pero siempre me ha dado la sensación que por dentro era y aún a veces soy un cachorro que muere por conocer y reconocer el amor.

No sólo de pareja, sino genérico, como una oda a querer vencer el miedo y la timidez de decir a toda voz que amo estar vivo y amo la vida y sí, porqué no que amo a los seres que me rodean.

Hay que distinguir el amor del deseo. Como descubrir esa fuerza, mayor que la de un halterofilista de dormir tres horas al día, para ir a trabajar, hacer la cena, limpieza y ocuparse de ese ser que uno ama. Sin bíceps, sin pectorales, sin sentadillas ni estocadas. Con latidos.

Palabra tantas veces referida, pero a traición de las tragedias aprendí a decir "te amo", en tantos idiomas como he aprendido.
Así le herobado un capítulo a mi novela, mi propia historia, en la que he debido hacerme responsable de lo dicho, mas con infinita alegría. Cayendo en la rosa cursilería de reeditar canciones, que se empañen los ojos, poner caras bobas y en fin, gozar ese instante.

Sí es algo kitschig, pero hasta el kitsch ha sido últimamente aceptado como parte del arte contemporáneo.

Como pintor que se debe a transmutarse en artista, no puedo otra cosa sino vivir eso que me toca, el amor, con todo lo que duele también.

Por eso, si , que sabes que eres esa persona especial para mí, pues no te equivocas porque realmente desde dentro te digo:
Jag elsker dig.

Además, ya te lo he dicho anteriormente.

No hay comentarios: