Una lluvia de furia, que caiga con justicia sobre nuestras cabezas.
Una lluvia de ira desde el cielo, que hiera nuestras penosas existencias.
Una lluvia titánica y divina, que encharque la podredumbre humana y en colosal aluvión se lleve todo lo malo y corrupto, a ahorgarlo en otros
mares de desesperación.
Podrá alguna vez, la lluvia enternecer a tal grado las almas de los hombres? Eso si es que tal cosa como el alma existe. De manera que al fin nos comportemos en conciencia y conectados con nosotros mismos y con el mundo? Estamos viendo el fin del mundo, nuestra última película.
copyright 2008 Felis Vicchus Patagónica

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